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La inteligencia en su más pura esencia, es la capacidad de análisis, adaptación, comprensión y asimilación del entorno y sus diferentes variables y naturaleza, y su posterior aplicación práctica en las problemáticas y situaciones enfrentadas por los individuos.

Dicho esto, es por mucho obvio, que la inteligencia emocional en el trabajo, es un ítem fundamental en cualquier carrera profesional exitosa.

La inteligencia emocional es definida por primera vez por el Psicólogo Británico Wayne Payne, y es tema de estudio general en muchas escuelas de psicología a nivel mundial, sin embargo, aunque todos coincidimos en que este atributo es fundamental para una vida sana y plena, muy pocas personas son realmente capaces de aplicarla en su cotidianidad.

La inteligencia emocional en el trabajo, nos asegura la sana convivencia con nuestros compañeros de labores, y además, permite llevar un control más delimitado sobre situaciones de alta complejidad o de estrés que puedan desarrollarse en nuestro entorno laboral.

Tomando en cuenta nuestra definición de inteligencia, es posible determinar que la inteligencia emocional será la capacidad de analizar, adaptarnos, comprender y asimilar nuestras emociones, y canalizarlas de la forma más adecuada y conveniente posible, sin embargo, es importante añadir un particular en este sentido: La inteligencia emocional necesita de la empatía.

La capacidad de comprensión de las emociones del otro, y su posterior aceptación, son importantes en la inteligencia emocional, y en cuanto al aspecto laboral, de estar presente en todos sus miembros, asegurarán de forma constante un formidable trabajo en equipo.

En este post, te daremos a conocer, los elementos de nuestra psicología que condicionan nuestra percepción emocional, y las mejores recomendaciones para potenciar nuestra inteligencia emocional en el trabajo, y nuestra vida misma, obteniendo así, beneficios tangibles e importantes para nuestra vida laboral y personal.

El cerebro emocional, es unos millones de años más antiguo que el cerebro pensante, por tal motivo, es evidente determinar que la correcta percepción de la razón, tendrá dependencia en la adecuada comprensión de la realidad emocional. 

Wayne Payne, 1985, “La Inteligencia Emocional: Un Estudio profundo de las emociones”.

Pensamiento y emociones para desarrollar inteligencia emocional en el trabajo.

Primero, es menester determinar que el éxito profesional no solo depende de la buena preparación académica. La formación emocional, será un ítem determinante en nuestra vida laboral, y un condicionante importante en nuestras posibilidades de desarrollo a lo largo de nuestra carrera. 

Puntos por desarrollar para construir nuestra inteligencia emocional en el trabajo:

Si comprendemos que las emociones más negativas que percibimos como la ira, la frustración y la tristeza, en su concepción, son señales cognitivas de nuestro cerebro, que son procesadas de manera tosca, y que, con la aplicación certera de la razón, pueden ser fácilmente descartadas y comprendidas, tendremos mucho camino andado.

Dentro de las capacidades más importantes que debemos desarrollar en nuestra psique, para tener inteligencia emocional en el trabajo, y otros ámbitos, tenemos al Autocontrol.

1. Autocontrol:

El Autocontrol, es la primera habilidad en nuestra lista. Su única premisa es la capacidad de controlar nuestras reacciones emocionales en todos los niveles, y asimilar su significado de forma racional y asertiva. Interpretando sus orígenes y emitiendo la respuesta al estímulo de manera correcta. 

Probablemente es la habilidad más complicada de adquirir, y su desarrollo requiere de un inmenso esfuerzo propio día tras día.

autocontrol

La capacidad de conocernos a nosotros mismos es capaz de hacernos eludir muchas situaciones incómodas en todos los entornos. Si te conoces muy bien a ti mismo, sabrás que clase de situaciones pueden ponerte muy incómodo, y generar tensión y estrés, que, a su vez, generarán una predisposición a reaccionar agresivamente a cierto tipo de estímulos.

De la misma forma, cuando te conoces bien, asumes cuáles son tus debilidades, y tus mayores fortalezas. Así como tus miedos y temores más profundos. Con esa valiosa información, tendrás siempre la posibilidad de evitar inmiscuirte en estas situaciones de riesgo. Si queremos crecer y potenciar nuestra inteligencia emocional en el trabajo, la única habilidad necesaria para identificar estos elementos, es conocida como autoconciencia.

2. Autoconciencia

Como ya hemos explicado, es la capacidad para conocernos a nosotros mismos, y poder entendernos de forma introspectiva plenamente.

Un ser autoconsciente, sabrá siempre sus mayores aptitudes, y asumirá sus carencias, entendiendo cuales elementos debe tomar de sí mismo y de su entorno, para mejorar de forma constante. Y crecer en pro del desarrollo de él mismo, y todo lo que lo rodea.

Incluso, cuando tu autoconciencia es por mucho elevada, eres capaz de reconocer lo que los demás ven en ti, y darle el valor justo, y cambiar las percepciones negativas en las facetas de ti que son mal vistas.

Cuando algo nos sale mal, o nuestras expectativas en nuestros proyectos, aspiraciones y planes no son cumplidas, la frustración es una emoción normal, y nuestro estado de ánimo es la primera víctima en este sentido.

Sin embargo, cuando somos capaces de analizar de forma fría y detallada, nuestras acciones, las condiciones de desarrollo y nuestros medios de ejecución, desgranando cada elemento con delicadeza, y sacando con exactitud los datos necesarios, seremos capaces de entender con suma facilidad los eventos concretos que generaron nuestro fracaso.

O en otros contextos, cuando hemos hecho algo mal, seremos capaces de comprenderlo, y encontrar las mejores maneras de enmendar nuestra equivocación.

Una pieza clave para desarrollar nuestra inteligencia emocional en el trabajo, es la autorregulación.

3. Autorregulación

Autorregularse es analizar de forma precisa, todo lo que ha causado nuestros reveses en cualquier contexto. De este ítem depende en mucho nuestra capacidad para mejorar y potenciarnos.

Ser crítico con uno mismo, es la base del crecimiento personal, siempre que, en lugar de atacarnos, podamos identificar nuestros errores y emprender acciones para subsanar esas fallas.

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Mejorar es la base del crecimiento. Mantener nuestro norte en este importante aspecto, nos procurará crecimiento en todos los ámbitos.

La confianza es la base de las relaciones exitosas. Y la primera relación que entablamos en nuestras vidas, es la relación con nosotros mismos.

Por ellos, debemos coincidir, en que la confianza en uno mismo y la autoestima son pilares fundamentales en nuestro crecimiento personal y profesional. Por tal causa, determinemos que, para nuestra inteligencia emocional en el trabajo, el desarrollo de la Automotivación, será crucial.

4. Automotivación

La fe en uno mismo, es un don esencial para el éxito.

La vida constantemente nos hará lidiar con situaciones difíciles que pondrán a prueba nuestras cualidades. Sin embargo, con buena autoestima, motivación personal y tenacidad, cada escollo en nuestro camino, podrá ser superado.

No he cumplido todos mis sueños por ser el más inteligente, el mejor preparado, el más apuesto o el mejor en lo que hago. Quizás no sea ni siquiera uno de los mejores, pero jamás he dejado de creer en mí, y lo que soy capaz de lograr cuando lo doy todo. 

Jack Ma, Co-Fundador de Ali Baba.

Si bien, comprendernos a nosotros mismos, es de suma importancia y una tarea por mucho compleja, comprender a las personas en nuestros entornos, es también determinante en nuestras posibilidades de éxito.

Comprender y estimar las emociones y percepciones ajenas, y evitar que nuestras acciones atenten contra el equilibrio de nuestros pares, es la premisa de la empatía. Un punto clave en la formación de la inteligencia emocional en el trabajo.

5. Empatía

Poder ponerse en los zapatos de otros, es una de las claves del crecimiento emocional.

inteligencia emocional en el trabajo

Cuando somos capaces de comprender los sentires del otro, logramos ser más correctos en nuestras relaciones interpersonales, y más efectivos en nuestras interacciones básicas.

La empatía es una habilidad a practicar en nuestro día a día, dentro y fuera de nuestros espacios laborales, y es una de las bases esenciales de nuestro crecimiento emocional y espiritual.

Desde chicos, interactuamos con personas en diferentes niveles y con diferentes propósitos, y nuestra inteligencia social es enriquecida a base de estas experiencias. Sin embargo, nuestras habilidades sociales en nuestro entorno laboral generalmente son sometidas a prueba de forma constante.

Cada cabeza es un mundo, y, por ende, nuestras maneras siempre serán maleables y condicionales al mundo en el que debamos sumergirnos.  Por ende, nuestro último, pero no menos importante eslabón en la construcción de la inteligencia emocional en el trabajo, son las habilidades sociales.

6. Habilidades Sociales

El mejor líder, será aquel que logre convencer a sus pares de que las vías que propone, serán siempre las correctas.

Aunque las habilidades sociales son constantemente desarrolladas, una labor de observación por parte nuestra, a las personas que mejor desempeñan estas tareas, siempre nos darán datos importantes que enriquecerán nuestra visión y nuestras técnicas para llegar a nuestros interlocutores de forma concisa. Siendo la conversación nuestro puente de unión.

Expresar nuestros puntos de vista con seguridad, y emitir una imagen segura y sólida serán bases de acero para nuestras habilidades sociales.

En nuestro desarrollo profesional, muchos factores tendrán peso y valor para determinar nuestro crecimiento o estancamiento.

Uno de los más importantes será nuestra inteligencia emocional en el trabajo.

Reaccionar de forma correcta, y tomar las medidas necesarias ante las dificultades y los desatinos, son cruciales en la formación del liderazgo, y solo perfilándonos al crecimiento, lograremos progresar en nuestros ambientes laborales y conseguir todas las metas soñadas desde nuestros inicios.

La inteligencia emocional en el trabajo, potencian en un 45% nuestras posibilidades de éxito vs personas sin estas habilidades desarrolladas de forma amplia.

Es un camino largo, lleno de aprendizajes y con un constante ensayo y error, sin embargo, el éxito y la paz no nos serán esquivos, si nuestro desarrollo emocional es creciente, y un fiel acompañante en nuestro día a día.

Esperamos que este artículo, te sirva de mucho para iniciar tu camino a la inteligencia emocional.