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¿Te ha pasado que estás tratando de llevar a cabo un plan pero terminas postergándolo por otras actividades menos relevantes?. Si esto te ocurre con frecuencia, es probable que sufras de proscrastinación. En este artículo analizamos cómo puedes dejar de procrastinar, cuáles son los demonios que debes combatir en ti para que puedas dedicarte con éxito a las tareas que debes hacer.

¿Qué es procrastinar?¿Cómo puedes dejar de postergar lo importante?

La procrastinación es un trastorno de comportamiento que consiste en inventar excusas o justificaciones para postergar lo realmente importante para ti.

Te lo explicaremos usando la analogía Push-up o flexión.

Tu tarea es realizar un push-up, solo uno. Si no puedes hacer una flexión completa, entonces haz una de rodillas y una media presión hacia arriba.

 

 

cómo dejar de procrastinar

Un push up o una flexión es fácil de hacer. Pero es difícil si sufres de alguno de los demonios de la procrastinación

 

 

Bastante sencillo. Sin embargo, no todos pueden hacerlo.

A veces una tarea muy simple no se puede completar porque tus conflictos internos te lo impiden

Esa tarea simple en sí no toma mucho tiempo lo que si lleva bastante tiempo es la postergación. ¿Y de dónde viene ese retraso?

Todos las personas tienen una lista de lo que podrían llamarse demonios internos. Si consigues identificarlos y vencerlos, aumentará tu productividad y logros de manera efectiva.

Precisamente, en este artículo analizaremos cómo dejar de procrastinar y combatir esas pequeñas voces que te hablan internamente. Esos conflictos internos te pueden llegar a impedir culminar tus actividades y tomar decisiones efectivas inventando millones de excusas para no hacerlas.

Esto sucede tanto en los negocios como en tu vida personal. Por ejemplo, esta genial el clima laboral, pero no quieres; si el clima no es muy favorable, ir al gimnasio no es una necesidad.

Profundicemos en este tema.

¿Por qué procrastinamos?

¿Cómo podemos dejar de procrastinar? ¿Cómo dejar de posponer nuestras tareas no sólo temporalmente, sino de forma permanente?. Lee un poco más para saberlo.

Comenzaremos enumerando los demonios internos que debes vencer.

Demonio 1: el perfeccionista

Este demonio interior te dice que, antes de hacer tu empuje hacia arriba tienes que considerar lo siguiente:

  • “Asegúrate de que tus dedos estén colocados correctamente y de que el espacio entre tus manos sea perfecto”.
  • “Cuando bajes, cerciórate que el ángulo sea el correcto y verifica que tus rodillas estén bien”.
  • “No toques mucho el suelo porque sería trampa”.
  • “¿Has visto a otras personas hacer una flexión así o de otra manera? quizás debas hacerlo como lo hacen ellos”.
  • “Sabes qué, mejor deberías usar tus nuevas camisas y pantalones cortos Nike para asegurarte que tus flexiones tengan buen resultado y no con esta ropa qué estás usando porque no es la adecuada”.

Es simplemente un Push-up, una flexión.

Todas estas preguntas o comentarios de ese demonio perfeccionista que te habla se preocupan más por los detalles buscando precisión y calidad, pero realmente está dando excusas para no hacer lo que le corresponde.

Al final, ¿quién logra más resultados?

Quién está obsesionado con hacer la flexión perfecta pero no ha hecho ni una sola o alguien qué hace todos los días 10 flexiones imperfectas. En 100 días, ¿Quién estará más avanzado en crecimiento y musculatura?

¿Cómo dejar de procrastinar si sufres del demonio perfeccionista? no esperes que las cosas estén perfectas, por el contrario, realiza una acción imperfecta y conquista a este demonio interior.

cómo dejar de procrastinar

Demonio 2: el perezoso bueno para nada

A este segundo demonio interno sencillamente no le gusta hacer absolutamente nada.

Es aquella voz en tu cabeza que te dice:

“Oh, no, flexiones. Eso es muy difícil, la verdad es que nunca he hecho un Push-up antes. No creo que pueda hacerlo. Hmm.. Tal vez quiero hacer 5, pero quizás puedo hacer 2 (…) realmente no me quiero despertar por la mañana con dolor en los brazos y espalda, eso es muy difícil, quizás lo haga luego”.

¿Cómo dejar de procrastinar si eres perezoso? Actúa sin excusas. No pienses que puedes lograr mucho si eres perezoso y buscas una excusa para no hacer nada. Este demonio puede paralizarte tanto como el perfeccionista.

Demonio 3: el Medidor

Este demonio interior lo llamaremos medidor o comparador.

Te dirá: “Tu amigo puede hacer 20 push-up y tu hermana 30, no eres tan bueno como ellos pero, ya que quieres hacerlo y sólo puedes hacer 10 flexiones, ¿por qué te vas a molestar tanto en intentarlo?”

Si comparas es porque te sientes inseguro y eso te detendrá

Por el contrario, si te enfocas en tus propios objetivos y no  le das importancia a lo que otras personas estén haciendo, lograrías mayores resultados.

Para explicarte mejor, lo haremos con un ejemplo:

José Gómez de 38 años, retomo sus entrenamientos en el gimnasio y estaba tratando de hacer las inmersiones. Pero a pesar de tener una máquina de inmersión en casa, no pudo hacer una sola.

Se sintió derrotado, porque recordó que cuando era más joven, podía hacer 20 y ahora no podía hacer nada. En ese momento sus demonios internos lo llamaron por nombres horribles.

Pero, ante esta situación, ¿que hizo José?

Estaba tan decepcionado, que hizo un plan. En casa tenía 3 bandas elásticas que podían soportar algo de su peso. Cada banda tenía un grosor diferente.

Comenzó utilizando la banda más grande y gruesa, logro hacer 3 repeticiones, luego abrió paso hasta alcanzar las diez.

Posteriormente se cambió a la banda mediana, y luego a la más delgada, ahora puede hacer de 15 a 20 repeticiones.

Realmente no le importó lo que otras personas estaban haciendo en Youtube o si podían hacer más que él. Solo se centró  en lo suyo, en hacer solo una, luego fue incrementando hasta que pudo hacer 20.

 

cómo dejar de procrastinar

¿Cómo dejar de procrastinar si te la pasas comparando? : lo que otras personas son capaces de hacer no debe importarte. Es cuestión de enfocarte en ti mismo. De esa manera derrotarás a este demonio.

Procrastinar por ser Futurista

Estás haciendo una flexión y este demonio interior te dice:

  1. “¿Realmente quiero tener tríceps grandes?”
  2. “Quiero aumentar los músculos de mi pecho, pero ¿y si lo estoy haciendo mal?”
  3. “¿Y si aumentan tanto, al punto de no verme bien con una camisa?”
  4. “¿Qué pasaría si a mí futura esposa no le gusta un hombre fuerte y grande?”
  5. “Me quedare soltero toda mi vida y me convertiré en un viejo miserable y moriré solo, eso es tan horrible, mejor no debería hacer el push-up”.

Todo esto te lo dice este demonio,  puede ver tu futuro y cómo resultará si llegaras a hacer una sola flexión. Pero, es sólo un Push-up, ¿de dónde vienen esos pensamientos? realmente hay mucha basura en tu mente.

¿Cómo dejar de procrastinar si sufres de anticiparte al futuro?

Recuerda siempre que tu demonio interior jamás conocerá tu futuro. Cuando el futuro realmente llegué resuelve el problema a medida que surja.

No te anticipes a los problemas que podrías enfrentar si todavía no han sucedido.

El quinto demonio: el Idiota

Las palabras favoritas del idiota es: “No sé cómo”. Te dices a ti mismo, quiero hacer un push-up, pero esa voz dice: “No sé cómo”.

Te animas, te subes a la máquina y solo presionas.

Sin embargo, esa voz te dice una vez más: “Bueno, pero no sé cómo. Para aprender cómo hacer la flexión de brazos, necesito leer 500 libros y ver 300 o más videos para poder hacerla”. Pero le dices a esa voz, es solo un empujón.

En esta situación el miedo se activa y este demonio te advierte que si no logras aprender cómo hacer una flexión de manera correcta, te lastimarás la espalda.

El punto es no escuchar a ese demonio interior, sino decirte a ti mismo que puedes aprender haciendo, intentándolo.

Piensa que por el momento puedes hace 5, pero estas aumentando tu fuerza, y ahora logras hacer 10. De 10 subes a 20 flexiones, quizás no perfectamente, pero a medida que adquieres más fuerza, tu forma también puede variar y mejorar.

Tu forma o técnica puede ir variando y perfeccionándose, pero no alcanzarás la meta si no haces el intento o empiezas con tus primeras 10 repeticiones.

Aunque para el idiota es fácil decir como excusa: “No se cómo”, olvídate de cómo hacerlo.

Solo haz tu primer push-up, el “cómo hacerlo” llegará a medida que vayas mejorando. Mientras suceda, puedes continuar perfeccionando.

En el caso de los negocios, es como hacer tu primer video en las redes sociales.

Resulta que quieres hacer 100 videos, y te enfocas tanto en hacer ese primer vídeo perfecto, asumiendo o pensando que el numero 100 será mejor que el primero.

Pero la realidad es otra, y es que no tienes comentarios en él. Es decir, no tienes receptividad del mercado.

Te has preguntado:

  • ¿Cuáles vídeos les gustan y que vídeos no hacen?
  • ¿Conoces cual estilo de tus vídeos les genera mayor interés?

La idea es ir obteniendo comentarios de la audiencia a medida que vas avanzando, no después de haber realizado el vídeo perfecto.

 

El sexto demonio: el Oyente tonto

Estas haciendo flexiones y este demonio te dice: ¿Por qué estás haciendo flexiones?, le contestas que lo haces porque quieres fortalecerte.

Sin embargo, este amigo te dice: “No, no. Las flexiones no son buenas, de hecho, los médicos y científicos dicen que no es bueno para ti. Es mejor que hagas cardio, solo haz cardio, así no serás tan voluminoso”.

Entonces, lo escuchas, dejas de hacer flexiones y haces ejercicio cardiovascular y ciclismo.

Pero resulta que en un mes, no has perdido peso y vuelves hacer flexiones.

Luego, otro amigo dice: “Recordé que en un comercial, presentaron una píldora para bajar de peso, solo debes tomarla y listo”.

Esto se conoce como el síndrome del objeto brillante: la hierba siempre es más verde en el otro lado, y al final, no has hecho ni una flexión porque has pasado tu tiempo saltando de idea en idea.

¿Cómo dejar de procrastinar si sufres del oyente tonto?:  A este demonio lo eliminarás si eliges un curso de acción y lo mantienes hasta que veas los resultados.

Demonio 7: la tolva

La tolva es muy parecida al oyente tonto.

Pero es cambiar de dirección permanentemente por tu propia cabeza.

Imagina que estas perforando para obtener petróleo. Esa cantidad que quieres adquirir evidentemente se traduce en riqueza y éxito, sin embargo, perforas y perforas en un solo lugar y no hallas nada.

Luego, te mueves a un lugar nuevo y comienzas a perforar, pero tampoco encuentras el petróleo. En vista de que lo has intentado muchas veces en distintos lugares, te rindes. Y esa tierra ya no tiene ningún valor para ti.

Pero resulta que viene un tipo que es menos inteligente y escoge al azar un lugar.

Él perfora y perfora pero no se detiene y tampoco cambia el lugar donde está perforando, hasta que encuentra petróleo.

Este último muestra que la riqueza está comprometida con una idea en el tiempo.

Es decir, este individuo no está buscando un nuevo lugar para perforar sólo lo está haciendo más inteligentemente, por ejemplo, cambiando el tipo o velocidad de la Broca.

Volvamos a la analogía del Push-up.

Todos los días estás haciendo flexiones, ahora puedes hacer de 20 a 30, y te preguntas si tu respiración es la correcta. ¿A medida que te vuelves más fuerte, tu forma de hacerlo es la ideal? Puedes probar algunas variaciones de flexión para construir más musculo.

 

Demonio 8: el alborotador

Este último demonio es el más común. La mayoría de los seres humanos tienen uno de estos inventando miles de excusas para no hacer un Push-Up.

  • “Esto no está bien, el piso está sucio. Hay algunas bacterias y gérmenes que inhalare y luego moriré”
  • “¿Y si mis huesos no son tan fuertes? ¿Y si me rompo la mano o me lastimó la muñeca?, realmente no debería estar haciendo esto.”

Esta situación puede ser muy exagerada. Pero cuando hablamos de negocios, en muchas ocasiones las personas suelen dar excusas sobre porque no deberían hacer un video para promocionar su negocio.

Por ejemplo excusas como:

Sus padres lo verán y tendrán una idea errónea sobre lo que está haciendo su hijo. No será bueno si su novia de la escuela ve el vídeo.

A ese demonio se le ocurrirán muchísimas más historias ridículas sobre porque no debes hacer determinada actividad. Son ideales para hacer esas cosas.

No alimentes a este tipo de demonio.

¿Cómo dejar de procrastinar? Consejos prácticos para que te encargues de lo importante

Tener una conversación con estos demonios resulta muy fácil y requiere de inteligencia emocional.  Tal vez puedas comenzar el día con ganas de hacer muchas cosas pero al final no has hecho absolutamente nada. De hecho, puedes sentir que al tener una gran lista de tareas pendientes, estás siendo productivo, pero todo el día pasa.

Aplica esta solución simple cuando te encuentres haciendo cosas como ésas.

“Cuando me encuentre en posición y haga el push-up…”

No lo pienses, solo ejecuta.

La clave no es hacer las cosas, sino hacerlas sin que estos conflictos internos y todas esas tonterías emocionales te afecten.

Sólo ejecuta, entrena tu mente para moverte siempre.

Hablando en términos de progreso o productividad, si te miras hace un tiempo atrás, y te demoras, te estarán sucediendo muchas cosas de las que se han ejemplificado.

Algunos demonios internos son más fuertes que otros, pero si observas a las personas de alto rendimiento, notaras que tienen muy pocos y no les dan poder para incidir en sus acciones.

 

Piensa como una ardilla

En el primer capítulo del libro Overachievement, la ciencia de trabajar menos para lograr más, John Eliot habla de pensar como una ardilla.

Menciona que muchos de los atletas olímpicos, ejecutivos y políticos de alto rendimiento, piensan como una ardilla.

Los grandes intérpretes son bien entrenados, inteligentes, experimentados y, en algunos casos, tienen un talento especial.

Pero durante su actuación, la forma en que funcionan sus cerebros es muy parecida al de una ardilla y no al cerebro de un Einstein.

¿Por qué igual que las ardillas? Estos intérpretes han aprendido a realizar sus tareas sin cuestionar tanto sus habilidades, confían en ellas y utilizan la mentalidad de confianza. Crear el hábito y rutina de mentalidad de confianza es lo que los hace diferentes a los demás.

¿Has visto alguna vez una ardilla correr a través de un cable?  Puedo asegurarte que si la ardilla fuera humana, se detendría en el poste y pensaría: “Oh no, este poste es muy alto. No sé si puedo hacerlo. ¿Se me está hinchando la pata?”

Y luego, suben por el poste y se preocupan pensando: “Oh, Dios mío, esto es muy alto, voy a morir. A ver primero pongo la pata izquierda y luego la derecha. Mejor me regreso. Pero es que solo son un par de pasos de distancia. ¿Y si me caigo?, voy a morir y nadie podrá alimentar a mis hijos. ¿Qué debo hacer?

Ahora, ¿Qué hace una ardilla?

No dudan en la forma en que hacen las cosas. Son muy rápidas. Definitivamente no hay dudas en ellas. Suben por el poste y luego regresan.

Imagina si una ardilla actuara de la misma manera que lo hace un humano, demorando en cada paso, eso las llevaría a la muerte, porque perderían el equilibrio y se meterían en todo tipo de problemas.

¿Cómo dejar de procrastinar? actúa como una ardilla. A veces, es lo único que hace falta para ocuparse realmente.

No compliques las cosas

Si tu tarea es tomar un vaso de agua de la mesa, ve y toma el vaso. No evadas las cosas, no busques cómo postergar ese momento. Piensa más bien que la acción directa es la mejor forma cómo puedes dejar de procrastinar.

No comiences a pensar en buscar una cinta métrica para comprobar la distancia de tu mano al cristal.

Hacer el trabajo puede resultar difícil, pero ve del punto A hasta el punto B. Repite esta fórmula sencilla y vive de acuerdo con ella: las acciones expulsan todos los pensamientos.

Cuando tus demonios internos empiecen a luchar contigo, simplemente actúa.

La acción, aunque sea imperfecta es mejor que el pensamiento perfecto.

Los demonios no desaparecerán totalmente, pero si comenzaras a ser más consciente de cuál de ellos te está hablando. Tu meta es entrenar para dejar de escuchar esas voces, e iras notando que cada vez te afectan menos.

Por ejemplo, hacer una reservación para dictar un taller realmente no es tan difícil. Reservas el lugar, haces algunas llamadas y acuden las personas.

Pero,  los demonios internos toman el control mucho antes de que lleve a cabo esa oportunidad. Ellos harán que te cuestiones lo siguiente: ¿Y si no aparece nadie? ¿Qué pasa si no haces un buen trabajo durante el taller? ¿Y si a los asistentes no le gusta tu presentación?

Si erradicas la procrastinación que se derivan de estos pensamientos, definitivamente progresarás.

Ahora, te presentaremos un ejemplo y solución perfecta

                                  ¿Cómo dejar de procrastinar? Integra un hábito en tu vida

Integra un hábito en tu vida

¿Cómo dejar de procrastinar? Integra un hábito en tu vida.

Para ejemplificar esto considera la analogía del push-up.

Si antes entrenabas un día a la semana, ahora puedes entrenar 3 días, luego 4 días a la semana.

No necesitas por lo momentos preocuparte tanto por tus músculos, sino en llevar a cabo tus flexiones y hacerte más fuerte. Ya que mientras más entrenes, ira aumentando tu fuerza y resistencia.

La idea es que, una vez que el hábito este integrado, formará parte de tu vida y ya no tendrás que “intentar”. Todo será más fácil y no te estarás forzando a hacer algo.

La mayoría de los empresarios no han integrado la grandeza en sus vidas, y por esa razón muchos de ellos tienen integrado es la mediocridad y malos hábitos.

Reflexiones Finales

Aunque en muchas ocasiones la tarea no sea tan difícil de hacer,  probablemente te frenen aquellos demonios internos que están en tu cabeza,  creando muchas excusas para que no puedas hacer las cosas.

El más común de los 8 demonios internos que planteamos es aquel que inventa razones e ideas en tu mente.

¿Qué puedes hacer para evitar la procrastinación?

Crea el hábito de actuar. No es necesario ser perfecto,  sólo tienes qué llevar a cabo tu acción. Y por supuesto, piensa como ardilla. Es decir, sólo haz lo que necesitas hacer sin pensar tanto en ello.

Empieza por integrar ciertos hábitos en tus rutinas diarias o semanales, de esa manera evitarás aplazar tanto y alcanzarás la grandeza.

 

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